Ridículo Judicial. (Un artículo de Xabier Lapitz)

Lo que nos faltaba: un auto del TS que argumenta sus decisiones en función de la repercusión política que tenga y, atención, suponiendo cuáles son las intenciones del investigado....
img_fmartinez_20171201-215402_imagenes_lv_efe_efespeight725339-k22C-U4333327147340aC-992x558@LaVanguardia-Web

Lo que nos faltaba: un auto del TS que argumenta sus decisiones en función de la repercusión política que tenga y, atención, suponiendo cuáles son las intenciones del investigado. Eso es lo que ha hecho el juez Llarena para negar a la Fiscalía su petición de reactivar una euroorden de detención contra Puigdemont aprovechando su viaje a Dinamarca. Siete folios de los que cuatro ocupan los llamado “argumentos jurídicos” que son un compendio de alabanzas a la petición de la Fiscalía (Gobierno) y de razones políticas (que no jurídicas) para denegarla. Recuerda al disparate por el que mantiene a Junqueras en prisión; esto es, que como le votaron y resultó elegido, tiene más probabilidades de reiterar el delito. Ahora es: si pido que le detengan y me hacen caso, puede delegar el voto y hasta resultar reelegido “president”. Y como el juez no quiere que eso ocurra, pues no hace lo que se supone que debía hacer siguiendo sus propias explicaciones. Ya, es un disparate. Y eso explica que el ex presidente del TC, que se supone que es de lo mejor, Francisco Pérez de los Cobos no reciba ni un solo voto en su intento de convertirse en miembro del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. El ridículo judicial español en Europa, arrastrado por el Ejecutivo, está siendo mayúsculo.

Secciones
#AlbisteakEl Lapitzero

Relacionado con