Los verdaderos motivos por los que España no permite el traslado a Euskadi del “Guernica” de Picasso

La petición de traslado de El Guernica, a Gernika se lleva repitiendo durante décadas en Euskadi. Y sigue vigente. El Parlamento Vasco pidió la semana pasada con los votos favorables de PNV y...
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La petición de traslado de El Guernica, a Gernika se lleva repitiendo durante décadas en Euskadi. Y sigue vigente. El Parlamento Vasco pidió la semana pasada con los votos favorables de PNV y EH Bildu que la obra de Picasso sea trasladada a nuestro territorio y que si no se puede traer definitivamente, por lo menos, se pueda exponer temporalmente en uno de los museos de Bilbao. Instalada desde hace 25 años en el Museo Reina Sofía de Madrid, su cambio de residencia parece sin embargo una batalla perdida.

La petición de traslado de la pasada semana no es nueva. Las reclamaciones desde Euskadi siempre han sido echadas para atrás alegando un supuesto “mal estado de conservación del cuadro” y las dificultades de su traslado. Los argumentos llegados desde España giran entorno a que supuestamente es imposible mover el Guernica, ya que “por su azarosa vida”, tiene unas condiciones de conservación enormemente difíciles.

Las diferentes reclamaciones de Euskadi desde hace años para trasladar el cuadro han sido desestimadas. A pesar de los documentos técnicos enviados desde las instituciones vascas asegurando la conservación del cuadro durante el traslado, siempre han chocado con las negativas del Gobierno central, quien se ha remitido en todas las ocasiones a los informes negativos del museo Reina Sofía, en los que se destaca el “delicado estado de la tela” . Una de las mayores movilizaciones políticas para lograr su exposición en Euskadi se produjo en 1997, cuando el PNV pidió al Ejecutivo de Aznar que cediese el cuadro para la inauguración del Guggenheim Bilbao. La sala que el arquitecto de la pinacoteca, Frank Gehry, había destinado exclusivamente para la obra quedó sin embargo vacía.

Pero 2017 no es una fecha cualquiera en la historia de la obra. Este año se cumplen ochenta años del bombardeo de la Legión Cóndor sobre Gernika, un ataque que dejó cientos de muertos. El 26 de abril de 1937 la aviación alemana arrasó la ciudad vizcaína, una masacre que posteriormente quedó grabada como icono antibelicista. Apenas un mes después de que ocurriera, entre mayo y junio, Picasso pintaría la obra que inmortalizó la tragedia a petición del Gobierno de la Segunda República, con el fin de exponerlo ese mismo año en la Expo de París y llamar la atención internacional hacia la causa republicana en la Guerra Civil.

Y mientras en Euskadi se celebraban actos conmemorativos por el 80 aniversario del bombardeo, homenajes, se emitían documentales en nuestras televisiones, y lo medios vascos se llenaban de titulares y entrevistas recordando el genocidio, ¿qué hacian España y el Museo Reina Sofía? Celebrarlo con la exposición “Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica”, donde la obra era la principal protagonista y reclamo, y que tendrá abiertas sus puertas desde el pasado 3 de abril, hasta el próximo 4 de septiembre.

Dicha exposición del Museo Reina Sofía, ha sumado, según los propios responsables del Museo, la impactante cifra de 115.000 visitantes en los primeros 15 días desde su inauguración, ya que miles de turistas, nacionales e internacionales, han aprovechado las vacaciones de Semana Santa para hacer una parada en Madrid y disfrutar de la muestra. De hecho, las largas colas se han podido ver en el Reina Sofía, que para cuando abre sus puertas a las 10.00 horas cuenta con gente ya esperando en la entrada, a pesar de ser  avisado  previamente de que debido a la alta demanda,  sólo podrían comprar entrada anticipada por la web.

El Guernica es, por tanto, un verdadero filón para el turismo cultural madrileño. Su impacto en la economía de la capital del estado español es de difícil cuantificación, pero sólo al respecto de esta exposición, y a 8 euros la entrada, imagínense los ingresos del Reina Sofía si sólo en los primeros 15 días ya recibieron 115.000 visitantes. Multipliquen.  Casi 1 millón de euros en dos semanas. Y la exposición dura 5 meses. De lo que no hay duda, tampoco, es de que el Guernica, a buen seguro, influye en la decisión final de la estancia en Madrid de buena parte de los 3.600.000 de visitantes que tiene el Museo al cabo del año, pues como bien saben, la obra, además de con motivo de esta exposición, reside de manera permanente en la pinacoteca madrileña.

Para más inri, la exposición, cuenta con la colaboración o patrocinio de la propia Comunidad de Madrid, de empresas públicas como ADIF o Renfe, o de empresas privadas como Abertis, siendo por tanto, un negocio redondo para el Museo, y las arcas públicas estatales y madrileñas.

Además de los motivos emocionales, sobre todo por ellos, pero… ¿se imaginan ustedes que el Guernica estuviese expuesto de manera permanente en el Museo Guggenheim de Bilbao, o en cualquiera de nuestros museos? ¿Se imaginan que la villa de Gernika pudiese albergar la obra de Picasso? Todo lo anteriormente expuesto en relación al gran número de personas que visitan Madrid para disfrutar de la obra dejarían de hacerlo. Se revertiría la situación, y visitarían nuestro territorio. Por tanto, evitar que esta situación se produzca, es el único motivo por el que España no aprueba el traslado del Guernica a Euskadi.

Pero más allá del turismo e impacto económico, en nuestro caso, en el caso de Euskadi, no hablamos sólo de una obra de arte, sino de parte de nuestra historia, y como tal, esta es debería de ser su casa.

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