Iran; ¿Bunker o reforma?, el dilema (Un artículo de Cierzo Bardenero)

La nación persa se enfrenta el próximo 19 de mayo a unas cruciales elecciones para seguir avanzando en las reformas o volver al rigorismo
Hassan Rouhani, líder de la Repúblima Islámica de Iran.
Hassan Rouhani, líder de la Repúblima Islámica de Iran.

Firma: Cierzo Bardenero

El próximo 19 de mayo tendrán lugar en Irán unas elecciones presidenciales y municipales cuyos resultados serán importantes para el devenir del país persa en el futuro, ya que la victoria de uno u otro candidato supondría el avanzar en un programa de tímidas reformas políticas o volver al bunker ultraconservador.

La República Islámica de Irán se mueve a través de dos complejos juegos de equilibrios, el primero es el de los órganos institucionales que rigen el país en aplicación de la doctrina de velayat e faqih instaurada por el primer Líder Supremo Ayatollah Jomeini, siendo el de los diferentes sectores políticos que participan en la política de la nación persa el segundo juego de equilibrios.

A bote pronto, en la política iraní se diferencian cuatro grandes bloques con innumerables matices dentro de dichos bloques. Por un lado están los conservadores clericales o principalistas, por otro los conservadores populistas, uno de cuyo máximos representantes es Mahmud Ahmadineyad, luego están los moderados encabezados actualmente por el presidente Hassan Rohani y por último los sectores reformistas/seculares. De las alianzas entre estos diferentes sectores dependen las victorias necesarias para alterar los equilibrios dentro de los órganos institucionales.

El gobierno de Irán está encabezado por el clérigo Hassan Rohani, este logró una indiscutible victoria en la primera vuelta de las presidenciales de 2013 gracias al apoyo prestado por los sectores reformistas (que tenían vetado presentarse) a este candidato de orientación moderada que acudía a las elecciones con un programa basado en ampliar las libertades civiles y negociar con las grandes potencias el programa nuclear iraní.

Pese a que la victoria de Rohani fue contundente, este se encontró con una dura oposición en un Parlamento controlado por los bloques consevadores.  En el periodo que va desde su elección en 2013 hasta las elecciones parlamentarias y al Consejo de Expertos en 2016 muchas de las iniciativas moderadas/reformistas de Rohani fueron frenadas tanto por el Parlamento como por el Consejo de Guardianes (una especie de hibrido entre Tribunal Constitucional y Consejo de Estado) saliendo únicamente adelante las negociaciones nucleares debido a que estas recibían el apoyo expreso del Líder Supremo

Ante esta situación de empantanamiento de la política en Iran, las elecciones al Parlamento y al Consejo de Expertos de 2016 se presentaron como vitales de cara a intentar una reforma  social del país. Los reformistas consciente que la única forma de transformar el sistema desde dentro era el apoyar las candidaturas moderadas formaron bloque con estos de cara a presentar listas en ambas Cámaras.

Los resultados de 2016 fueron un triunfo de la coalición moderada-reformista obteniendo mayorías tanto en el Parlamento, lo que daba mayor margen de maniobra a Rohani de cara a implantar su programa, como en el crucial consejo de Expertos, que es el encargado de elegir al nuevo Líder Supremo, en caso de fallecimiento de Ali Jamenei.

Por otro lado, estas elecciones también mostraron el cada día más amplio abismo que separa las grandes ciudades del país mayoritariamente moderado-reformistas en el que las normas religiosas funcionan con más laxitud y las zonas rurales y pequeñas ciudades eminentemente conservadoras en el que rigen los valores religiosos de forma más estricta.

Aunque Rohani parecía tener todo de frente de cara a reeditar la presidencia dentro de unas semanas, el acuerdo sobre el programa nuclear está estancado y con Trump en la Casa Blanca es posible que vuelvan unas sanciones que dan en la línea de flotación en una economía muy débil fruto del descenso de los precios del petróleo y el enorme coste de mantener a Al Assad en Damasco.

Este 11 de abril se  abrió el plazo de inscripción de candidatos a presidente que deberán ser examinados por el Consejo de Guardianes para validar su candidatura o excluir al candidato de la carrera electoral, por lo que aún no se conocen los candidatos que concurrirán a las presidenciales. Así pues, no se sabe quién concurrirá pero si quien no participará en la carrera electoral.

Durante un tiempo se barajó que el bloque conservador-populista volvería a presentar a Mahmud Ahmadineyad, candidatura que el mismo negó ya hace meses. También se barajó la candidatura del general Qaseem Soleimani, héroe en la lucha contra el ISIS en Iraq y Siria y próximo al Líder Supremo, pero su misteriosa retirada del frente le ha restado posibilidades.

Como en las anteriores presidenciales, es posible que el Consejo de Guardianes vete las candidaturas reformistas y la totalidad o parte de las conservadoras-populistas que en esta ocasión acuden como candidatos independientes. Este rechazo a las candidaturas de ambos bloques políticos viene de la voluntad de estos de desmontar el velayat e faqih aunque cada uno por motivos y proyectos diferentes.

Los reformistas son conscientes de ello, de que la ruptura democrática por medios pacíficos es imposible y por ello es bastante probable que reediten la coalición con sectores moderados a fin de aprovechar la avanzada edad y precaria salud del Líder Supremo, para intentar desmontar el sistema desde dentro en una suerte de reforma política a la española

Saben que simplemente han de retener el control de la presidencia y el parlamento mientras viva el Líder Supremo para ir introduciendo reforma políticas que adecuen el sistema a la realidad que se viven en su calles, y una vez muerto este aprovechar la mayoría moderada-reformista en el Consejo de Expertos, para elegir un nuevo Líder Supremo más próximo a sus tesis que modifique o suprima  desde arriba el sistema vigente, plan para el que podrían recibir el apoyo del bloque conservador-populista que lleva enfrentado a los principalistas desde la presidencia de Ahmadineyad.

En las próximas semanas seremos testigos de cómo el Consejo de Guardianes marca el terreno de juego en el que se celebraran las elecciones en Mayo, por lo que dependiendo de la dureza o no de la criba y de la orientación política de los cribados se verá la voluntad del velayat de permitir una reforma aunque sea tímida u optarán por encerrarse en un bunker que tarde o temprano será derrotado por una población ansiosa de cambio. Esto es, el velayat deberán optar por una transición a la española o la ruptura.

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