Despedida al obispo José María Setién, “un hombre obsesionado por la paz”

Representantes de las instituciones vascas han acudido hoy al funeral del obispo emérito de San Sebastián José María Setién, que ha tenido lugar en la catedral del Buen Pastor...
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Representantes de las instituciones vascas han acudido hoy al funeral del obispo emérito de San Sebastián José María Setién, que ha tenido lugar en la catedral del Buen Pastor de la capital guipuzcoana y en el que el vicario general de la diócesis ha definido al prelado fallecido ayer como “un hombre obsesionado por la paz”.

El obispo donostiarra, José Ignacio Munilla, ha presidido este oficio concelebrado junto al cardenal presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, el obispo de Bilbao, Mario Iceta -el de Vitoria no ha podido acudir, y el obispo emérito Juan María Uriarte, predecesor de Setién, entre otros.

El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia; el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano; el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka; el consejero de Cultura, Bingen Zupiria; la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería, y la presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, Eider Mendoza, todos ellos del PNV, ocupaban la primera fila del templo, a un lado de los familiares del difunto.

También ha asistido a esta misa de cuerpo presente el concejal de EH Bildu, Josu Ruiz, formación de la que es coordinador general, Arnaldo Otegi, quien esta mañana a primera hora ha visitado la capilla ardiente instalada en una de las capillas del templo, lo que también hizo ayer el exlehendakari Juan José Ibarretxe.

El vicario general de la diócesis, Juan María Olaetxea, ha repasado la biografía del fallecido, nacido en Hernani (Gipuzkoa) en 1928 y obispo de San Sebastián desde 1979 a enero de 2000, “en un momento muy delicado, en el que ETA estaba en plena actividad”.

“Fueron momentos no solo delicados, sino difíciles. Sus palabras, sus escritos y sus pastorales acreditan que procuró ser un infatigable hacedor de la paz”, ha manifestado Olaetxea del controvertido obispo, al que las víctimas del terrorismo reprocharon muchas veces su lejanía.

Ha asegurado que Setién, “desde la complejidad social y política que le tocó vivir, abordó la realidad desde la libertad evangélica, como servicio pastoral”, todo lo cual “no ocurrió sin dificultad”.

“Su cultura era inmensa, leía mucho tanto de teología, doctrina social como de otros temas. Estaba al día, tanto en términos eclesiásticos como profanos y, ahora viene lo más importante, consagró su vida a Jesucristo. Y desde esa opción fue un hombre obsesionado por la paz”, ha señalado el vicario en la semblanza que ha hecho del prelado al comienzo de la ceremonia.

Ha indicado que su lema episcopal fue “No me avergüenzo del Evangelio”, lo que también ha recordado José Ignacio Munilla durante la homilía, en la que ha leído el mensaje de pésame enviado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Papa Francisco.

Munilla ha dicho que quienes integran la Iglesia Católica son “singulares y diversos” pero que todos conforman “una gran familia”, a la que el difunto “está llamado también a dejar una huella, a modo de testamento”.

“Me quiero referir de una manera especial al que ha sido su lema episcopal, “No me avergüenzo del Evangelio”. Sin duda alguna, esta frase de San Pablo adquiere en el tercer milenio una actualidad especial, por cuanto la progresiva secularización, unida al clima de crispación, conlleva que la predicación del Evangelio pueda llegar a ser todo un reto; en ocasiones, incluso, un reto martirial”, ha aseverado.

Los restos mortales de Setién serán enterrados en el prebisterio de la catedral donostiarra por expreso deseo suyo, junto a los de sus antecesores en el cargo.

Antes del oficio religioso, en el exterior de la catedral, Josu Erkoreka ha dicho que con su presencia y la de Zupiria en el funeral, el Gobierno Vasco quería reconocer “el profundo compromiso ético” y la “profunda vocación social” de Setién, “que le llevó a operar más allá de los límites estrictos del entorno eclesial”.

“Asumió compromisos con la sociedad que él consideraba necesarios e imprescindibles para ganar la cohesión social y mejorar la convivencia”, ha señalado Erkoreka, quien ha añadido que “no hay ninguna persona que sea plenamente entendida por el conjunto de la sociedad”.

En referencia a las críticas que recibió de las víctimas del terrorismo, ha dicho: “Es libre que cada uno opine sobre el particular y fije sus posiciones al respecto”.

El portavoz del Gobierno Vasco ha insistido en que Setién fue “una persona siempre comprometida con los valores humanos y cristianos”, que “siempre definió su identidad en términos estrictamente eclesiales”.

“No hizo pronunciamientos identitarios personales en el terreno político. Él se identificó siempre como un obispo de la Iglesia Católica, como una persona de origen vasco e identidad vasca, pero su identidad fue siempre estrictamente y profundamente eclesial”, ha manifestado.

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