CÓMIC | 100 años de TBO, la revista que dio nombre a los tebeos (Un artículo de Jon Spinaro)

Antoni Guiral, repasa en un magnífico trabajo la historia de una revista de la que se celebran los 100 años de su nacimiento
TBO

Firma: Jon Spinaro

Define el diccionario de la Real Academia Española como tebeo a toda aquella “publicación infantil o juvenil cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos”, o bien como una “serie de aventuras contada en forma de historietas gráficas”. Por si esto fuera poco, también hace referencia a la expresión estar más visto que el tebeo como algo que está demasiado visto. Y no es para menos, es como para estar muy visto, no en vano, el TBO, la revista que dio nombre a los tebeos, acaba de cumplir 100 años y para conmemorarlo el crítico, editor y guionista de historieta Antoni Gurial, galardonado con el premio a la divulgación del Salón del Cómic de Barcelona del año 2007, acaba de publicar en compañía de Lluís Giralt el libro 100 años de TBO, publicado por Ediciones B

Sobre su fecha de nacimiento existen varias teorías pero una de ellas indica que el 17 de marzo podría ser esa en la que la revista que dio nombre a los tebeos cumpliría su centenario. El TBO ve la luz en 1917, con ocho páginas y un precio de cinco céntimos de peseta el ejemplar y estuvo en los quioscos, en diferentes etapas, hasta 1998. Nace con la idea de dar trabajo a las máquinas de una imprenta en la que no salían los números con la idea de crear una “revista infantil con narraciones”.

Su éxito crece rápidamente, en 1931, por ejemplo, ya tiraba 109.000 ejemplares. Es de resaltaer el éxito de la publicación en un país en el que había altas cifras de analfabetismo con lo cual cabe pensar que los lectores eran sobre todo gente de clase media alta o de clase burguesa, pero sí es cierto que llega a alcanzar una tirada que era muy elevada para la época de que estamos hablando y da medida de lo que fue su carácter popular.

Sobre sus personajes y sus historietas, hay muchos que han perdurado y todavía se mantiene en el imaginario colectivo de varias generaciones, incluso algunas que ahora recordamos menos pero que acumularon notable éxito, como  “De todo un poco”, de las más celebradas y seguidas. Esta sección llegó a ser la más longeva de su historia y consistía en una selección de textos básicamente ilustrados, a veces culturales, con pequeños relatos, chistes, anécdotas… fue la más larga y partir de los años 20, cuando la realiza Urda, se caracteriza por su diseño, además de que su autortenía una gracia espacial para el diseño y para los dibujos.

TBO

Pero sin duda si hay personajes  y secciones que nadie ha olvidado esos son sin duda “Los Grandes inventos del TBO”, con el profesor Franz de Copenhague, y “La Familia Ulises”. Antoni Giral, autor del libro define a la familia aparecida por primera vez en octubre de 1944 como “un retrato sociológico e la clase media española de la época, de hecho, en sus páginas se habla incluso del estraperlo. En aquellas historias se hablaba perfectamente de lo que sucede en la cale, en el día a día, y se puede ver perfectamente en cosas como cuando la familia compra una nevera eléctrica, un coche, aparece la segunda vivienda, etc”. También nos habla de la evolución de la saga que “en los años 40 y 50, tal vez por la época, o por el guionista, que era Buigas, era mucho más punzante, hasta que posteriormente se infantilizó, probablemente por la legislación y la censura, pero continuó siendo un reflejo de esas ansias de vivir y de crecer la clase media”

Tampoco deberíamos olvidar a Josechu el Vasco, a quien, según Giral, “se convirtió en un  personaje muy importante. Muntañola era un humorista absolutamente genial, tenía un grafismo muy sencillo pero muy efectivo a todos los niveles y convirtió a Josechu en un personaje muy entrañable que además tiene todos los tópicos de los vascos adoptando incluso una forma de vestir que no abandonó nunca”.

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