EL colectivo laboral de AUTÓNOMOS en Euskadi está por encima de la media de los países de la OCDE. Sus consecuencias.

Un artículo de Jose Ramón Urrutia Elorza
José Ramón Urrutia
José Ramón Urrutia

EL colectivo laboral de AUTÓNOMOS en Euskadi está por encima de la media de los países de la OCDE. Sus consecuencias.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que aglutina a los principales países del mundo, entre uno de los informes que publica periódicamente, analiza y saca conclusiones sobre el porcentaje de población trabajadora que lo hace llevando a cabo su trabajo por cuenta ajena o como trabajador autónomo (por cuenta propia).

En el documento se refleja que el empleo autónomo en los estados o países más desarrollados no supera el 10% de la población laboral, y comenta que es un indicador que marca claramente la capacidad de emprender y de buscar nuevos campos de investigación y de inversión que tienen las empresas o centros de trabajo y los sectores de la actividad económica.

El país con población laboral autónoma y con un porcentaje superior al señalado anteriormente, indica que el trabajador por cuenta propia ocupa el mismo como forma de supervivencia laboral o por encontrarse con un mercado de trabajo en situación precaria y con baja calidad, con una situación laboral con trabajos parciales mal pagados y como forma única de trabajar en autoempleo y cotizando de forma muy ajustada, en su caso, a la Seguridad Social, o en circunstancias más problemáticas con sociedades o países con paro muy importante, o como falso autónomo (trabajador que mantiene una relación de dependencia con la empresa en que presta su trabajo o servicio, pero es forzado por la misma a inscribirse como autónomo).

Entre los estados que ocupan los lugares de cabecera con porcentajes muy altos se encuentran: Colombia (el 37% de la población trabajadora es autónoma), por encima del 25% (Brasil, Turquía y México, Chile, Corea). En Europa los países del Sur, con paro importante, ocupan también los lugares más privilegiados en la cuantía de autoempleo o trabajadores por cuenta propia, casi cercanos al 20% (España, Grecia, Italia, Portugal, República Checa).

Entre los mejor clasificados, con menor porcentaje de autónomos, se encuentran: EE.UU. (no llega al 7%), los Países Escandinavos por debajo del 10%, etc.

En Euskadi, aunque el número de autónomos no crece de forma importante recientemente, el porcentaje de los mismos con respecto al total de población trabajadora y cotizante a la Seguridad Social supera el 18%.

Los trabajadores vascos que se autoemplean por exigencias del mercado laboral existente buscando una forma de participar en el mismo, o como falso autónomo, en un porcentaje muy alto, casi un 76,5% del total, cotizan a la Seguridad Social por la base mínima mensual (932 euros) con las consecuencias que ello genera en el momento de la jubilación, o en cualquier otra contingencia que se produzca en su vida laboral activa.

El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), históricamente mantiene el criterio que sus cotizantes pueden elegir su base de cotización a la Seguridad Social. La mayoría de trabajadores por cuenta propia se limita a aportar o cotizar por el mínimo legal, con lo cual las pensiones que reciben al final de su actividad laboral son muy bajas, porque aportaron poco durante su vida activa. A esto hay que añadir para los más jóvenes la existencia de la tarifa plana por inicio de la actividad.

De ahí que la pensión media de jubilación del colectivo total de autónomo vasco sea de 847 euros/mes, de un 40 a 50% menos que la de un trabajador por cuenta ajena, y siempre que no se hayan producido vacíos en los años de cotización. De esta forma más del 20% de los pensionistas autónomos vascos por jubilación reciben el complemento a mínimos ya que sus prestaciones están entre 600 y 790 euros mes. ¿Cuántos además perciben la R.G.I.?

En los últimos 10 años las pensiones de jubilación de los autónomos vascos han crecido un 28,7%, mientras que las pensiones de jubilación de los trabajadores por cuenta ajena se han revalorizado más del 30%. Por ello al ser las cotizaciones de los autónomos más bajas, y dado el transcurso del tiempo, sus prestaciones de jubilación siguen perdiendo posición y cuantía con respecto a las de los trabajadores por cuenta ajena.

Debido a todo ello actualmente, en muchos casos, este colectivo de trabajadores autónomos jubilados alcanza niveles de pobreza, lo que complica, y va a complicar en años venideros a los próximos jubilados sus últimos años de vida. Según datos de la Comisión Europea el riesgo de pobreza de los autónomos jubilados es el doble de la de los asalariados por cuenta ajena jubilados.

De cara a un futuro cercano, habrán de buscarse soluciones para prevenir males mayores en cuanto a pobreza, ya que el empleo autónomo se espera vaya creciendo en las economías desarrolladas. El sistema público de Seguridad Social tendrá que solucionar que se siga con el procedimiento de las cotizaciones tan bajas, y buscar fórmulas para que la base de cotización del autónomo se aproxime a sus ingresos reales. De esta forma se intentaría ayudar a muchos autoempleados a salir de la economía sumergida.

Así mismo y aprovechando nuestro marco autonómico competencial en materia de previsión social complementaria y en materia fiscal, sería necesario fomentar el ahorro personal, y las aportaciones a los sistemas asociados y de empleo a través de los Planes de Previsión Social de tipo Preferente (EPSV), tras las adaptaciones técnicas convenientes a llevar a cabo por las autoridades competentes.

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